Normalizar
el peso
Partiendo del paradigma de que los estados psicológicos producen reacciones físicas, y viceversa, podemos afirmar que ciertas situaciones emocionales son capaces de despertar o inhibir el hambre. A su vez, un aumento del apetito y, por tanto, de la variación de la cantidad y calidad de la comida ingerida, produce en la persona unos cambios corporales de tal manera que se siente demasiado pesada, tanto física como intelectualmente (sobrepeso físico pero también pesadez mental o abotargamiento).
Esto, a su vez, comporta una serie de molestias corporales (menor agilidad, mayor cansancio, hinchazón, dificultad respiratoria, etc.) y disconfort psicológico (pérdida de autoestima, apatía o falta de interés por algunas cuestiones, frustración, complejos, etc.), cerrando el círculo.
Para romper este círculo vicioso, podemos abordarlo en cualquiera de sus eslabones:
Hay quienes consultan aquejándose de molestias físicas (6), sin haber tomado conciencia que deben normalizar su peso. Si atendemos directamente al sobrepeso (5), debemos cambiar nuestra dieta (4), recuperando unos hábitos adecuados en cuanto a horarios de comida, combinación de alimentos saludables, elección de menús adecuados, etc.
Pero si no solo nos centramos en la dieta, sino que atendemos al aumento de apetito (3), podemos disminuirlo farmacológicamente, o bien incidiendo sobre ese malestar psicológico (2) que lo desató. Para ello, la hipnosis es una herramienta que facilita en poco tiempo el acceso a la causa raíz.
Si, además, queremos ir más allá y atender la situación conflictiva que originó todo lo demás (1), lo que aprendemos entonces es a manejarnos en cualquier conflicto, incorporando recursos, alternativas y soluciones que nos ayudarán a gestionar nuestro malestar psicológico, de tal manera que ya no nos induzca un aumento del apetito y este nos lleve al sobrepeso y a todo lo que ello comporta.
Por todo lo expuesto, en MedHipnosis planteamos un abordaje integral mediante la combinación de una dieta personalizada, incorporación de hábitos higiénico-dietéticos saludables, apoyo farmacológico para el control del impulso bulímico, si fuera preciso, soporte psicológico y gestión emocional, mediante técnicas de autohipnosis y aprendizaje de métodos de resolución de conflictos aplicables a cualquier ámbito y no solo al sobrepeso.
CONSEJOS PRÁCTICOS
Si deseas normalizar tu peso mediante un planteamiento holístico que aborde tanto la dieta como el modelado de las propias estrategias de afrontamiento de problemas, y quieres beneficiarte de los efectos de la autohipnosis, solicita aquí una primera entrevista.
Probablemente tu caso requerirá un entrenamiento durante varias sesiones, así que revisa tu agenda y hazte un espacio semanal que vas a dedicar a ti, a recuperar tu libertad y bienestar.
Por favor, acude a la primera visita con la documentación médica de que dispongas, así como los fármacos que habitualmente tomas y cualquier otra información que consideres relevante, incluyendo un análisis de sangre reciente (si no dispusieras de él, se tramitará desde la consulta), programa de dietas realizadas anteriormente y ticket del peso, tomado en tu farmacia el mismo día de la visita.
¿QUÉ FINALIDADES TIENE?
Durante el estado hipnoideo disminuye la tendencia a estar alerta, ansioso y pendiente de los detalles que nos rodean, para concentrar la atención en los pensamientos, sensaciones o abstracciones que verdaderamente nos interesan. Con ello focalizamos a voluntad nuestros pensamientos y emociones, aprendiendo a gestionarlos de forma que nos faciliten ese cambio deseado.
En estado de trance hipnótico somos capaces de trascender nuestra manera habitual de pensar y sentir, lo que nos permite descubrir nuevas opciones para mejorar nuestra adaptación al entorno.
El objetivo terapéutico estará en función de los intereses y dificultades que cada uno identifique y desee mejorar. No obstante, cabe mencionar que la hipnosis está especialmente indicada en:
- Tratamiento de trastornos psicosomáticos
- Control del estrés y disminución de la ansiedad
- Cambiar hábitos nocivos por otros estilos de vida más saludables
- Facilitar el control del dolor
- Psicoprofilaxis quirúrgica
Así mismo la autohipnosis puede ayudar a desarrollar alguna faceta personal, aún cuando no exista ninguna patología, logrando:
- Desarrollar una actitud mental positiva
- Aumento de la concentración, atención y memoria
- Mayor autocontrol, seguridad y confianza en uno mismo
- Relajación física y mental
- Disminuir los temores
- Cambiar conductas y condicionamientos
- Descubrir nuevos aprendizajes
- Facilitar la toma de decisiones y resolución de problemas
- Mayor descanso reparador durante las horas de sueño
- Crear autosugestiones que acerquen a los propios objetivos
FALSOS MITOS SOBRE LA HIPNOSIS
Existe un gran número de concepciones erróneas que orbitan alrededor de la hipnosis, muchas de ellas causadas por programas de televisión y espectáculos, así como por el propio desconocimiento de lo que es la Hipnosis Clínica y Ericksoniana.
Como consecuencia de estos mitos, a menudo se cree que la persona que está en hipnosis pierde la conciencia y la voluntad, que es una forma de sueño, que se está bajo el control del hipnotizador, que se olvida todo mientras se está en trance o que los individuos hipnotizables son mentalmente débiles o incultos.
En realidad, se trata justamente de todo lo contrario. La persona hipnotizada escucha perfectamente lo que dice el profesional, en un estado de gran concentración. No está dormida, sino despierta y lúcida. Se tiene intacta la voluntad, hasta el punto que si la persona no quiere ser hipnotizada, no va a entrar en trance porque se mantiene conservada en todo momento la capacidad de tomar decisiones y nunca se hará nada que no se desee. No será aceptada ninguna sugestión que vaya en contra de los intereses y valores ético-morales del hipnotizado, ya que la persona saldría automáticamente del trance.
La mayoría de la gente recuerda todo o casi todo lo que se dijo durante la sesión, a no ser que terapéuticamente se necesite crear una amnesia mediante orden posthipnótica (en algunos casos también se puede producir una amnesia espontánea parcial). Por último, existe una correlación positiva entre inteligencia e hipnotizabilidad ya que, para que la terapia bajo hipnosis sea eficaz, se requiere tener un alto grado de concentración, imaginación y capacidad de visualización creativa.
También existe la idea errónea de que en hipnosis la persona puede revelar todos sus secretos, como pudiera ocurrir con el suero de la verdad. Ante esto cabe recordar que el paciente ha acudido voluntariamente al profesional porque confía en que este le va a ayudar y acompañar en su proceso de cambio. Así que compartirá con el hipnólogo aquellas cuestiones relacionadas con su terapia, siempre y cuando desee hacerlo, sabiendo que es para su propio beneficio.
Otro mito muy extendido es que la persona hipnotizada siempre se encuentra en un trance muy profundo llamado también sonambúlico. En realidad la hipnosis tiene determinados estadios, y lo que nos interesa más desde el punto de vista clínico es que podemos trabajar con muy buenos resultados en un trance medio o incluso ligero.
Y otro miedo infundado es el de no poder ser deshipnotizado. Esto sería equivalente a afirmar que cuando nos abstraemos con nuestros pensamientos mientras viajamos en tren, o miramos una película, ya nunca más vamos a volver a tomar conciencia del entorno. Eso no es posible. Lo máximo que puede pasar es que la ensoñación nos lleve al sueño fisiológico del que, por supuesto, se despertará con normalidad.
En resumen, la hipnosis es un estado voluntario y confortable, con diferentes grados de profundidad, caracterizado por una reducción de la actividad periférica, en el que se mantiene una concentración especial, con una suspensión voluntaria de la capacidad analítico lógica propia del hemisferio cerebral izquierdo, lo que conlleva un acceso más fácil a los procesos inconscientes, facilitando la búsqueda de respuestas internas.
