Dejar de
fumar

Mucha gente ha vencido su adicción al tabaco. Hay distintos caminos para conseguirlo y nosotros te ayudamos a construir el tuyo, si este es liberarte de manera total y definitiva, de la forma más sencilla y con la menor ansiedad. Siempre, claro está, teniendo en cuenta que estamos tratando de una dependencia muy insana, pero a su vez muy adictiva, tanto desde el punto de vista químico/físico, como psicológico.

En cada caso, usamos, adaptamos y combinamos las técnicas terapéuticas según las características y preferencias personales de cada cliente; como se suele decir: es cómo hacer un traje a medida. Normalmente trabajamos con hipnosis clínica, programación neurolingüística y terapia breve estratégica.

En la mayoría de casos, el número de sesiones que empleamos oscila entre 3 y 6. El tiempo de preparación suele estar entre 2 y 4 semanas.

Principios básicos

  1. a) Hay que conocer al enemigo y saber cómo actúa: entonces será fácil vencerlo.
  2. b) La caminata más larga comienza por un primer paso (proverbio hindú).

Si quieres disfrutar y nunca más fumar…

Reconoce que tienes una adicción a la nicotina y dependes de los cigarrillos para calmar la ansiedad que, en todo momento, estos mismos provocan para tenerte totalmente enganchado.

  • No vas a hacer ningún sacrificio, vas a liberarte de tu esclavitud enfermiza al tabaco.
  • Tú puedes vencer y superar tu adicción si estás dispuesto a disfrutar y a sentirte mejor.

Atrévete… a ser más libre. ¡TÚ ESCOGES!

Conceptos  fundamentales

– Dejando de fumar no haces ningún sacrificio, por el contrario obtendrás muchos beneficios para tu salud, economía, etc.

– La clave para dejar de fumar es no volver a fumar. Tienes que tener claro que es imposible fumar un cigarrillo de vez en cuando. Esta posibilidad no existe para un fumador, una calada implica millones de ellas.

– Reconoce que tienes una adicción, según los expertos, de las más fuertes que existen. No es un hábito ni un placer, es una enfermedad (que causa más enfermedades).

– Conoce cómo funciona el perverso y potente mecanismo que te domina y te engancha a esta droga legal llamada nicotina.

– Es más fácil vencer la adicción física que la psíquica. Aprende a disfrutar de cada pequeña victoria en el camino de ser un ex fumador.

– El cigarrillo no te da nada, solamente te quita… te hace sentir débil, hasta el punto de pensar que no lo puedes dejar, que no lo podrás conseguir.

 

CONSEJOS PRÁCTICOS

 
 

Si deseas dejar de fumar con hipnosis, solicita aquí una primera entrevista.

Revisa tu agenda y hazte un espacio que vas a dedicar a ti, a recuperar tu vida libre de dependencias.

Preferiblemente, solicita tu cita para las primeras horas de la mañana, de modo que puedas disfrutar del bienestar y la libertad durante el resto del día.

Durante el estado hipnoideo disminuye la tendencia a estar alerta, ansioso y pendiente de los detalles que nos rodean, para concentrar la atención en los pensamientos, sensaciones o abstracciones que verdaderamente nos interesan. Con ello focalizamos a voluntad nuestros pensamientos y emociones, aprendiendo a gestionarlos de forma que nos faciliten ese cambio deseado.

En estado de trance hipnótico somos capaces de trascender nuestra manera habitual de pensar y sentir, lo que nos permite descubrir nuevas opciones para mejorar nuestra adaptación al entorno.

El objetivo terapéutico estará en función de los intereses y dificultades que cada uno identifique y desee mejorar. No obstante, cabe mencionar que la hipnosis está especialmente indicada en:

  • Tratamiento de trastornos psicosomáticos
  • Control del estrés y disminución de la ansiedad
  • Cambiar hábitos nocivos por otros estilos de vida más saludables
  • Facilitar el control del dolor
  • Psicoprofilaxis quirúrgica

Así mismo la autohipnosis puede ayudar a desarrollar alguna faceta personal, aún cuando no exista ninguna patología, logrando:

  • Desarrollar una actitud mental positiva
  • Aumento de la concentración, atención y memoria
  • Mayor autocontrol, seguridad y confianza en uno mismo
  • Relajación física y mental
  • Disminuir los temores
  • Cambiar conductas y condicionamientos
  • Descubrir nuevos aprendizajes
  • Facilitar la toma de decisiones y resolución de problemas
  • Mayor descanso reparador durante las horas de sueño
  • Crear autosugestiones que acerquen a los propios objetivos

Existe un gran número de concepciones erróneas que orbitan alrededor de la hipnosis, muchas de ellas causadas por programas de televisión y espectáculos, así como por el propio desconocimiento de lo que es la Hipnosis Clínica y Ericksoniana.

Como consecuencia de estos mitos, a menudo se cree que la persona que está en hipnosis pierde la conciencia y la voluntad, que es una forma de sueño, que se está bajo el control del hipnotizador, que se olvida todo mientras se está en trance o que los individuos hipnotizables son mentalmente débiles o incultos.

En realidad, se trata justamente de todo lo contrario. La persona hipnotizada escucha perfectamente lo que dice el profesional, en un estado de gran concentración. No está dormida, sino despierta y lúcida. Se tiene intacta la voluntad, hasta el punto que si la persona no quiere ser hipnotizada, no va a entrar en trance porque se mantiene conservada en todo momento la capacidad de tomar decisiones y nunca se hará nada que no se desee. No será aceptada ninguna sugestión que vaya en contra de los intereses y valores ético-morales del hipnotizado, ya que la persona saldría automáticamente del trance.

La mayoría de la gente recuerda todo o casi todo lo que se dijo durante la sesión, a no ser que terapéuticamente se necesite crear una amnesia mediante orden posthipnótica (en algunos casos también se puede producir una amnesia espontánea parcial). Por último, existe una correlación positiva entre inteligencia e hipnotizabilidad ya que, para que la terapia bajo hipnosis sea eficaz, se requiere tener un alto grado de concentración, imaginación y capacidad de visualización creativa.

También existe la idea errónea de que en hipnosis la persona puede revelar todos sus secretos, como pudiera ocurrir con el suero de la verdad. Ante esto cabe recordar que el paciente ha acudido voluntariamente al profesional porque confía en que este le va a ayudar y acompañar en su proceso de cambio. Así que compartirá con el hipnólogo aquellas cuestiones relacionadas con su terapia, siempre y cuando desee hacerlo, sabiendo que es para su propio beneficio.

Otro mito muy extendido es que la persona hipnotizada siempre se encuentra en un trance muy profundo llamado también sonambúlico. En realidad la hipnosis tiene determinados estadios, y lo que nos interesa más desde el punto de vista clínico es que podemos trabajar con muy buenos resultados en un trance medio o incluso ligero.

Y otro miedo infundado es el de no poder ser deshipnotizado. Esto sería equivalente a afirmar que cuando nos abstraemos con nuestros pensamientos mientras viajamos en tren, o miramos una película, ya nunca más vamos a volver a tomar conciencia del entorno. Eso no es posible. Lo máximo que puede pasar es que la ensoñación nos lleve al sueño fisiológico del que, por supuesto, se despertará con normalidad.

En resumen, la hipnosis es un estado voluntario y confortable, con diferentes grados de profundidad, caracterizado por una reducción de la actividad periférica, en el que se mantiene una concentración especial, con una suspensión voluntaria de la capacidad analítico lógica propia del hemisferio cerebral izquierdo, lo que conlleva un acceso más fácil a los procesos inconscientes, facilitando la búsqueda de respuestas internas.

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